Cuando amas a alguien, dejas de ser egoísta

Pexels /
Daria Shevtsova

Cuando amas a alguien, no tomas todo lo que te dan sin devolver el favor. No dejes que hagan todo lo posible por ti mientras te sientas ahí y miras. No aceptas su amabilidad sin ofrecer la tuya propia.



Cuando amas a alguien, no te disculpas por algo que has hecho y luego regresas y haces exactamente lo mismo la noche siguiente. No se niega a cambiar porque es más fácil permanecer igual. No te eliges a ti mismo ni a tu botella de bebida alcohólica o tu propia autocompasión por tu relación.

Cuando amas a alguien, no lo excluyes. No dejas de hablar con ellos. No empiezas a volver a casa más y más tarde. No dejas de estar ahí. No presiona y presiona hasta que no les queda nada por hacer más que aceptar que se ha rendido.

Cuando amas a alguien, no sigues poniendo excusas sobre tu comportamiento de mierda en lugar de asumir la responsabilidad de tus acciones. No culpas a estar borracho o tener problemas del padre o estar abrumado por el trabajo. No culpas a tu persona para que te perdone cuando no tiene ninguna razón para darte otra oportunidad.

Cuando amas a alguien, no evitas responder a sus mensajes de texto. No cancelas planes en el último segundo. No los omite porque prefiere huir antes que aceptar las consecuencias cuando las cosas se ponen difíciles.





Cuando amas a alguien, no tomas decisiones sin tener en cuenta primero los sentimientos de esa persona. No coqueteas con alguien en el bar porque nadie se va a enterar de todos modos. No renuncias a tu trabajo ni compras un automóvil ni tomas ninguna otra decisión que cambie tu vida sin sentarte y tener una discusión primero.

Cuando amas a alguien, no alejarse porque piensas que están mejor sin ti. No te rindes en lugar de darle otra oportunidad a la relación. No levanta las manos y dice que es demasiado tarde para cambiar.

Cuando amas a alguien, dejas de ser egoísta. Dejas de ponerte a ti mismo primero.

Cuando amas a alguien, aguantas. Te explicas. Hablas bien las cosas. Haces las cosas bien de nuevo.

Cuando amas a alguien, dejas de poner excusas sobre cómo te jodió tu última relación o cómo tus padres no te educaron bien. Dejas de actuar como la víctima. Dejas de actuar como un desastre.



Cuando amas a alguien, haces las cosas bien. Reconoces lo que has hecho. Promete que madurará, que aprenderá del pasado, que se convertirá en un mejor socio.

Cuando amas a alguien, haces un cambio. Vas a terapia de pareja. Vas a rehabilitación. De hecho lo intentas. En realidad te importa una mierda. No te vas. No te alejas de tu familia.

Cuando amas a alguien, dejas de actuar como un idiota egoísta. Dejas de actuar como si el universo te debiera algo. Dejas de actuar como si la única persona que importa fueras tú mismo.