Cuando no puede dejarlo ir, déjelo ser

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Cuando no puedas dejarlo ir, déjalo estar.



Deja que sea doloroso, deja que sea confuso, deja que te despierte por la noche y te recuerde que eres humano. Sea como sea en este momento.

Que esté indeciso. Que esté abierto al futuro. Deje que esté fuera de su control y completamente fuera de sus manos. Que sea un misterio.

Deje que dependa de Dios, del Universo o de lo que sea en lo que crea.

Deja que sea lo que te abra y te obligue a entrar en la libertad de tu propia mente.Que sea un desastre, un caos total y absoluto.





Deja que no se lea, que no se responda, que sea lo que no te permita tener la última palabra.

Este mundo tiene una relación tan fuerte con la gravedad que te darás cuenta de que cuando no fuerces nada, tu vida se desarrolla de una manera perfecta y maravillosa para ti.

Debemos dejar que las cosas sean porque nada es seguro, y cuando dejamos que las cosas simplemente existan, le damos nuestro permiso silencioso para convertirnos en una circunstancia mucho más pacífica y esperanzadora de lo que vemos en el momento.

Cuando dejamos que las cosas sean, nos adentramos en la incomodidad de nuestras vidas que nos lleva al camino en el que tan desesperadamente queremos estar.

Cuando dejamos que las cosas sean, nos permitimos estar abiertos al resultado sin forzarlo a ser algo que ni siquiera quisimos en primer lugar.



Algunas cosas que nunca podremos dejar ir, porque dejarlas a veces es demasiado abrumador para manejar. Por eso debemos dejar que las cosas sean. Debemos dejar que las cosas sean como son para que tengan el espacio para convertirse en lo que se supone que son.

Tenemos que dejar que las cosas sean para que podamos convertirnos en personas que puedan prosperar independientemente de nuestras circunstancias.

Así que cuando no puedas dejarlo ir y olvidar y permitir que lo que sea que se escape por completo de tu mente, déjalo estar. Sólo deja que sea.