¿Cuándo dejaste de amarme?

Unsplash / Timothy Paul Smith

Sigo rebobinando el tiempo y dejando que nuestros recuerdos se reproduzcan en un bucle para poder averiguar qué piezas de nuestro relación eran reales y qué piezas solo estabas jugando a fingir.



Me pregunto cuantas veces dijisteI amor túpor costumbre, porque es lo que esperaba oírte decir y porque te sentías cómodo diciéndolo, a pesar de que dejaste de decirlo.

Me pregunto cuántas veces habías presionado tus labios contra los míos a pesar de que en secreto estabas soñando despierto con estar en otro lugar con otra persona, ya sea alguien imaginario o alguien que ya conocías y deseabas poder intercambiarme.

Me pregunto cuántas veces me miraste a los ojos y me mentiste mientras yo creía estúpidamente cada palabra que salía de tus labios. Me pregunto si te sentiste culpable cuando asentí con la cabeza a tus historias de mierda o si me menospreciaste por ser tan ingenuo, si pensaste que era un idiota que merecía lo que estaba recibiendo.

Me pregunto cuántas veces fingiste estar soltero para convencer a alguien de que se fuera a casa contigo, o si comenzaste esas conversaciones quejándote de la perra con la que estabas atrapado, de cómo estabas atrapado en una relación sin amor, de hacer se sienten mal por ti.





Me pregunto cuántas veces se sintió aliviado cuando se quedó solo en la casa durante un fin de semana o se vio obligado a quedarse hasta tarde en el trabajo. Me pregunto cuánto tiempo has considerado bueno estar lejos de mí.

Me pregunto cuántas veces te quejaste de mí con tus amigos y compañeros de trabajo y con tu madre a mis espaldas. Me pregunto si sabían que nuestra relación había terminado antes de que yo mismo recibiera la noticia.

Me pregunto cuántas veces me enviaste mensajes de texto desde un lugar al que no debías ir. O enviar mensajes de texto a alguien con quien no debías estar involucrado mientras estabas sentado a mi lado, tomando mi mano o acurrucándote en la cama.

Me pregunto cuántas veces pensaste en romper conmigo y luego te detuviste porque separarse sería demasiado complicado, demasiado inconveniente. O tal vez porque querías lucir como si tuvieras la vida perfecta desde el exterior. O tal vez porque todavía te mentías a ti mismo y te negabas a admitir que todo lo que habías creado se había derrumbado.

Me pregunto cuántas veces me jodiste de las que nunca sabré. Me pregunto cuántos secretos me ocultaste y cuánto tiempo pudiste tenerlos entre tus labios. Me pregunto qué tan estúpido fui por quedarme contigo tanto tiempo sin una pista.



Me pregunto cuántos meses (o años o décadas) me tomará superar lo que me has hecho. Me pregunto si el equipaje que me ha traído me pesará por la eternidad. Me pregunto si has causado un daño irreversible que nunca merecí.