Gracias por darme los mejores días de mi vida hasta ahora

Sam Landreth

Hasta ahora solo he vivido 23 años, pero realmente me diste algunos de los mejores días que he tenido. Siempre pasamos los mejores momentos juntos, sin importar lo que hiciéramos. Ni siquiera puedo señalar un pequeño momento. Una pequeña imagen. Todos chocan juntos en una gran bola de nieve de grandeza. En una gran imagen de magia que solo es verdad amor puede dárselo a una chica.



Una vez, me diste una sensación de calor en el estómago incluso en medio del suelo nevado y helado. Bebimos nuestras cervezas, tomamos nuestros trineos y nos deslizamos por las colinas heladas. Era víspera de año nuevo. Cuando empezaron a sonar los fuegos artificiales, decidimos entrar. Después de todo, éramos el color del otro en el cielo oscuro. Eras todo lo que necesitaba ver y todo lo que necesitaba escuchar.

Recuerdo el brillo de tu rostro cuando suavemente tomaste mi cabeza con tus manos y me besaste.

Recuerdo la abrumadora sensación de tristeza que de repente se apoderó de mí. El tipo de tristeza abrumadora que solo yo tenía contigo. Porque este momento no fue permanente. Después de todo, nada de eso. Pero luego, así, miré tu luz y miré tu rostro, y tu sonrisa secó las lágrimas de mis mejillas.

En otra ocasión, una de las mejores, fue en el aeropuerto. No te había visto en tres meses. Recuerdo que mi estómago se revolvió cuando el avión despegó. La mujer a mi lado me preguntó si era la primera vez que volaba. Sonreí suavemente y negué con la cabeza, 'Estoy emocionado'. Ella me miró, sonriéndome con complicidad. Como si pudiera oler el amor que te tenía en el aire.

Cuando el avión aterrizó seis horas después, mi corazón Empecé a latir fuera de mi pecho, y mis palmas sudan, ansiosas por ser sostenidas por las tuyas. No recuerdo haber bajado del avión. No recuerdo haber pasado por la aduana. Solo recuerdo verte correr por el aeropuerto para recogerme en tus brazos. Las lágrimas se deslizaron por tus mejillas y simplemente me hiciste girar una y otra vez. Recuerdo reír y llorar al mismo tiempo. Recuerdo que no me avergonzaba que todos estuvieran mirando. Recuerdo que pensé que era bueno oírme reír de nuevo.





Y recuerdo sentir que finalmente estaba bien de nuevo.

Hay demasiadas buenas historias contigo en ellas. Demasiados recuerdos a los que todavía me aferro. Demasiadas sonrisas y momentos que siempre mantendré cerca. Demasiadas conversaciones para contar.

Gracias por siempre hacerme sonreír más grande. Gracias por hacerme reír siempre más fuerte. Y gracias por las noches de seguridad y tranquilidad. Por noches de contemplación de estrellas, de fuertes mantas y de los más dulces besos de buenas noches.

Gracias por los regalos de buenos días, las cartas escritas a mano y los recuerdos que siempre guardaré en mi bolsillo. Entonces, en ese momento en el que los reproduzco, puedo sentirme seguro de nuevo. Y puedo sentirme bien una vez más.