Nunca olvides que tus cicatrices son un signo de fuerza


stephenpaulphoto

Nunca olvides que tus cicatrices son un signo de fuerza, de supervivencia y de poder. Todos los tenemos. Todos tenemos cicatrices de promesas rotas y egos heridos. Tenemos cicatrices de los chicos que se llevaron nuestros corazones cuando se fueron, y cicatrices que nos recuerdan todo lo que hemos pasado. Las cicatrices que manchan nuestro corazón, que están marcadas permanentemente en nuestro cuerpo, tienen un propósito.



Están ahí para mostrarnos quiénes solíamos ser.

Están ahí para recordarnos que nuestros corazones todavía están latiendo a pesar de todas las marcas y rasguños.

Están ahí para recordarnos que todavía estamos respirando a pesar del polvo que aún vive en nuestros pulmones. Y a pesar de que nuestros ojos están cansados ​​y cansados ​​de todas las despedidas que hemos dicho, todas las amor nunca hemos vuelto, y todas las personas que extrañamos, todavía ven. Todavía se abren de par en par.

Tus cicatrices nunca deben ser algo que esconder. Nunca deberían ser algo de lo que avergonzarse o de lo que rehuir. Está bien si sangran de vez en cuando. Es fácil elegir las cosas que debería haber hecho, debería haber dicho y le debería haber encantado. Es fácil quedarse dormido con la herida abierta de par en par, porque por alguna razón no puede sacar su primer amor de su cabeza. Es normal picarse en la costra que te recuerda a todas las personas que te lastimaron.

Escoges y pinchas, pero nunca se van a ir. Sangrarán, pero también se volverán a cerrar para mantenerlos a salvo.

Si miras de cerca, podrás ver que todos tienen sus propias cicatrices y sus esqueletos en el armario que no quieren mostrar a nadie. Es fácil fingir que no existen. Es más fácil recoger en la noche cuando nadie puede verte. Pero todos debemos darnos cuenta de que estas cicatrices no son feas. No deben mantenerse en secreto.





Estas cicatrices son marcas de nuestra fuerza.

Nos muestran que todos somos guerreros después de todo, incluso si estuviéramos muertos por un tiempo. Ya no estamos temblando ni jadeando por aire. No buscamos gente que no se moleste en darnos la mano. Ya no gritamos al aire silencioso.

En cambio, ahora somos luchadores. Luchamos por nuestra supervivencia. Y lo logramos. Finalmente lo logramos. Somos ejércitos con las cicatrices que lo demuestran. Podemos estar de pie ahora, sin miedo a rompernos las piernas en el proceso. Nuestras cicatrices son nuestros recuerdos, incrustados en nuestras almas y corazones.

Nuestras cicatrices son nuestras marcas de guerra. Se quedan para hacernos saber que hemos sobrevivido a cosas peores antes. Y seguiremos sobreviviendo, no importa lo que se nos presente.

Nuestras cicatrices son hermosos recordatorios de que no importa lo que nos depare el mañana, seguiremos adelante. No importa todo el dolor, el dolor y la preocupación, sobrevivimos. Seguimos caminando. Seguimos sanando