Voy a cerrar los ojos y dejarlo ser

Leo Hildago

A veces las palabras no son suficiente. No pueden desbordarse y llenar las grietas de tu corazón. No pueden rezumar en sus poros con un calor curativo y volver a juntar los agujeros.



A veces, solo el tiempo puede hacer eso.

A veces, las acciones no pueden corregir lo que se ha cambiado. No pueden tapar lo que quedó dolorido y frío. No pueden rebobinar y acercarte, hacerte olvidar.

A veces, solo la confianza y la paciencia, día tras día, mes tras mes, pueden lograrlo.

Poco a poco estoy aprendiendo que no puedo arreglar todo lo que está roto, ni mi corazón, ni las palabras que salen de mi boca y que brillan como fuego en la piel de alguien, ni el dolor presionado bajo la superficie de la sonrisa de otro. No puedo curar lo que solo se puede curar por la fe y el paso del tiempo. Y no puedo reparar lo que no puedo controlar, que no es nada, cuando realmente lo pienso.





Poco a poco estoy aprendiendo a soltarme. Perdonar lo que me han hecho. Perdonarme por las formas en que he herido a los demás y a mi propio corazón. Sonreír cuando no tengo ganas de ser feliz. Dejar de ser tan duro conmigo mismo.

Poco a poco estoy aprendiendo a aceptar. Confiar en que hay un propósito para mi dolor y un Protector cuidándome. Mantenerme firme en mi fe, incluso cuando estoy perdiendo el control. Tomar lo que se me ha dado y aprender a trabajar con ello, sea positivo o negativo. Amar la historia en la que me han escrito, al mismo tiempo que escribo nuevos comienzos para mí todos los días.

Poco a poco estoy aprendiendo a dejarlo ser. Respirar profundamente cuando me enfrente a un conflicto, recordarme a mí mismo que solo soy un ser humano, y lo intentaré y fallaré y aún así no seré menos.

Día a día, estoy aprendiendo que está bien no saber, no tener una dirección establecida, no seguir una línea recta o un camino. Estoy aprendiendo que la vida me traerá obstáculos cuando menos los espero, y la forma en que luche determinará la mujer en la que me convertiré.

Estoy aprendiendo que el dolor te da valor, que la fe te da una base, que cerrar los ojos y dejar que la vida pase te da paz.

Y aunque todos los días peleo, todos los días rechazo esto, sé que estaré bien.



Mira, voy a tratar de aquietar mi mente y dejarlo estar, dejar de pensar demasiado en lo que no puedo controlar, dejar de sentir ansiedad por lo que no sé o no entiendo, dejar de preguntarme sobre situaciones que ni siquiera han sucedido todavía. Deja de vivir con arrepentimiento, deseando poder haber dicho o hecho algo más.

No puedo predecir cómo se desarrollará el futuro, si una persona me amará, cómo se abrirán para mí los próximos minutos, horas, días o años. Solo puedo saber lo que está justo frente a mí, este hermoso momento intacto, y debo dejar que pase lo que pase.

Estoy aprendiendo a dejar que las cosas sean. Permitir que las personas sientan lo que sienten sin intentar cambiar sus pensamientos. Dejar que el amor florezca de forma natural, en lugar de intentar animarlo u obstaculizarlo. Vivir sin interferir siempre. Orar sin expectativas. Dejar de planificar el futuro.

Dejo que el destino decida. Dejo que mi Dios dibuje el mapa. Dejo que mis relaciones vayan y vengan de forma natural. Dejo que la vida me diga adónde iré y a quién amaré.

Lo dejo ser.