Sé que no puedo tenerte, pero aún anhelo tu toque

Aaron Anderson

Dolor exquisito[Francés]: El dolor desgarrador de querer a alguien que no puedes tener.

Me digo una y otra vez lo malo que es quererte. Pienso en ti de una manera que no había pensado en nadie en mucho tiempo. Cuando te veo me atoran la lengua y me llenan de mariposas. Me pones nervioso, en el buen sentido. Todo en lo que puedo pensar es en esa noche y al instante quiero tus labios sobre los míos de nuevo, quiero que me envuelvas con tus brazos y me acerques. Quiero que me susurres cosas dulces al oído y luego me digas cuánto quieres. yo justo después.



Quiero todo eso, te quiero a ti, pero sé que no puedo tenerte.

No puedo tenerte porque no eres mía para tenerte. Nunca has sido mía. Eras como una cascada que me detuve para admirar en mi camino por delante, pero en lugar de solo admirar tu belleza, me siento dentro y me dejé llevar mientras tú seguías fluyendo hacia el mismo estanque.

Me absorbiste y ahora me tienes enganchado. Soy tuyo para que lo tomes, pero no me tendrás.

No me tendrás porque la tienes a ella.

Sé que fue una cosa de una noche; Fue solo un pequeño beso, un beso inofensivo del que no saldrá nada. Pero todo lo que necesité fue un pequeño beso que me enganchó. Me digo una y otra vez que no puede volver a suceder, que no va a suceder. Me he dado cuenta de esto y poco a poco me he estado diciendo a mí mismo que tengo que aceptar las cosas como son.

Sigo diciéndome a mí mismo que no eres el que quiero, pero como dice el refrán, siempre queremos lo que no podemos tener. Y todo lo que quiero es a ti.

Anhelo tu toque, quiero tus manos en mi cuerpo, te he deseado desde el momento en que nuestros ojos se cruzaron y te vi por primera vez. Me atrajiste. Te has convertido en la picazón que no puedo rascar, el pegamento que no puedo despegar, la costra que sigo picando. Has comenzado a consumirme y por mucho que te quiera, te odio por eso.





Te odio por venir a mi vida. Te odio por atraerme. Te odio por las dulces palabras que salieron de tu boca. Te odio por los pensamientos que pones en mi cabeza. Pero de todas las cosas que he llegado a odiar de ti, me odio más a mí mismo, por odiarte, por entregarme a ti y por quererte.

Pero por mucho que sienta el odio, sé que no servirá de nada porque cuando el sol se pone tú todavía estás en mi cabeza y una parte de mí todavía espera que haya una próxima vez que me elijas.

Por ahora, solo pensaré en ti. Recordaré tus palabras y apreciaré tu toque porque por mucho que te desee, sé que no puedo tenerte. De todos modos, no esta vez.